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dc.contributor.advisorBetancourt, César
dc.contributor.authorVallés Valenzuela, Rodrigo
dc.contributor.editorFacultad de Humanidades y Ciencias Sociales
dc.contributor.editorEscuela de Periodismo
dc.date.accessioned2017-02-28T18:39:13Z
dc.date.available2017-02-28T18:39:13Z
dc.date.issued2002
dc.identifier.urihttp://repositorio.unab.cl/xmlui/handle/ria/3029
dc.descriptionTesis (Licenciado en Periodismo)es
dc.description.abstractLos últimos Juegos Olímpicos de Sydney 2000 -correspondientes a su XXVII edición y a los primeros del tercer milenio- tuvieron lugar entre el viernes 15 de septiembre y el domingo 1 de octubre de ese mismo año, en la gran isla-continente de Australia. El total de participantes que congregó la cita más importante del deporte mundial superó los 11.000 atletas, provenientes de 200 países, quienes compitieron en 28 disciplinas. Junto con ellos, 5.100 jueces de todo el mundo dieron el vamos al evento deportivo más fastuoso de todos los tiempos. Para disfrutar de la acción de los Juegos Olímpicos en terreno, se dispuso la venta de 9.6 millones de entradas; 5 millones fueron exclusivamente para el pueblo australiano. El principal escenario deportivo en esta oportunidad -el Estadio Olímpico del Parque Sydney- contó con capacidad para 110.000 espectadores sentados, convirtiéndolo en el reducto olímpico más grande de la historia. Solamente por concepto de venta de entradas se generaron ingresos superiores a los 500 millones de dólares. Estados Unidos comandó desde un principio el medallero oficial y finalizó con un total de 97 preseas: 39 de oro, 25 de plata y 33 de bronce. La cosecha pudo ser aún mayor, de no mediar la actuación de la selección chilena de fútbol, que le arrebató una medalla de bronce -la única para nuestro país en toda la competencia- tras vencer en definición por el tercer puesto al combinado e$tad9llnidense. Si el nivel de una competición se mide por la cantidad de récords impuestos, la natación ha de considerarse lo mejor de los Juegos. En la piscina olímpica de Sydney se batieron 15 plusmarcas mundiales. Al hablar de las figuras, estas tienen nombre de mujer y son dos:la australiana Cathy Freeman, quien en su calidad de aborigen se encargó de encender la antorcha olímpica, en un estadio colmado de público durante la ceremonia de inauguración de los JJ.OO.Como si esto fuera poco, se adjudicó la final de los 400 metros planos en el mismo recinto. La otra dama en cuestión es la estadounidense Marion Jones, quien -con tres preseas doradas en los 100, 200 y relevos 4x400 lisos-, se convirtió en la reina de la pista atlética.Otro récord lo impusieron las cifras de teleaudiencia, que convirtieron a este acontecimiento deportivo en el más visto de la historia del olimpismo: más de 3.700 millones de personas tuvieron acceso a sus transmisiones. La venta de los derechos televisivos alcanzó los 1.330 millones de dólares. La cadena norteamericana NBC fue la que más pagó por ello. Su inversión se estima en una cifra superior a los 700 millones. Pero todo este fastuoso ambiente que envolvió a Sydney 2000 no es gratuito, ni producto del trabajo de algunos. Tampoco se ha conseguido en pocos años. Por el contrario: ha tomado mucho tiempo y el paso de varias generaciones ...es
dc.language.isoeses
dc.publisherUniversidad Andrés Belloes
dc.subjectJuegos olímpicoses
dc.subjectReportajeses
dc.titleEl movimiento olímpico: citius, altius, fortiuses
dc.typeThesises


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