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dc.contributor.advisorNuño Luco, Renato
dc.contributor.authorGiacaman Oyarzún, Daisy Carolina
dc.contributor.editorFacultad de Ciencias Jurídicas
dc.date.accessioned2018-10-12T18:47:30Z
dc.date.available2018-10-12T18:47:30Z
dc.date.issued2012
dc.identifier.urihttp://repositorio.unab.cl/xmlui/handle/ria/7220
dc.descriptionTesis (Licenciado en Ciencias Jurídicas)es_ES
dc.description.abstractEl mar en su sentido más amplio, ha sido desde siempre un elemento vital para el desarrollo y la subsistencia de los pueblos. Grandes civilizaciones de la historia de la humanidad establecieron sus asentamientos a orillas de ríos, lagos, océanos y mares, de los cuales hicieron depender su progreso y sustento. Tales son los casos del río Nilo en África, cuna de la civilización Egipcia; el Tigris y el Éufrates en la zona de Mesopotamia; o el mar Mediterráneo, que a su alero albergó, entre otras, a civilizaciones tan trascendentales e influyentes como la civilización Fenicia, la civilización Griega y el imperio Romano. Por un lado, los hombres se alimentaron del mar a través de la explotación de los recursos que en ellos encontraban mediante la pesca, pero también desarrollaron sistemas de regadío que permitieron la germinación de la tierra, lo cual se tradujo en el nacimiento de la agricultura. Esto provocó un cambio en la alimentación y permitió el desarrollo de nuevas actividades y tecnologías, pues la agricultura brindó una abundancia desconocida hasta entonces, motivo por el cual la subsistencia ya no era tan compleja y el hombre pudo dedicar su tiempo a la satisfacción de otras necesidades. Pero el mar no solo fue fuente y herramienta para la alimentación. A partir de los mares, los pueblos se proyectaron hacia diversos destinos que fueron determinando y forjando la historia universal. Es así como a raíz de la navegación, surge el intercambio de mercancías por vía marítima, y el mar se transforma en una vía de transporte para bienes y pasajeros, lo cual podría ser uno de los factores más significativos en el proceso de valoración del mar a nivel político-estatal tal y como lo conocemos actualmente, pues en esa época ya se vislumbró una necesidad imperiosa de resguardo de las vías marítimas, así como de todo lo que se traslada a través de ellas. Tampoco podemos olvidar que es a través del mar que el navegante Cristóbal Colón arribó a América, abriendo todo un “nuevo mundo” a los ojos europeos. Sabemos que Colón emprendió el viaje en busca de una nueva ruta comercial que conectara Europa y la India, pero sin saberlo llegó a una tierra que les proveyó de productos y recursos que no conocían y con ello inició una revolución respecto de la concepción que se tenía del mar y del mundo en su totalidad en aquella época. El mar se convirtió entonces en un medio de comunicación, un agente importante en el desarrollo económico, en la influencia política, la expansión territorial y el intercambio comercial a gran escala, puesto que en un principio estas actividades estaban limitadas a ámbitos locales y la navegación era mayoritariamente costera. Es así como podemos darnos cuenta que la explotación de rutas comerciales y las exploraciones en busca de nuevos trayectos, son la razón por la cual se llevaron a cabo grandes descubrimientos, siendo por lo tanto el aspecto económico el que más ha influido en la búsqueda de nuevos rumbos por vía marítima. Este aspecto económico tiene como consecuencia necesariamente una responsabilidad política que consiste en asegurar las mejores condiciones para el desarrollo de las actividades económicas de un Estado. Algunas de aquellas condiciones que otorgan la estabilidad necesaria para llevar a cabo la actividad económica consisten en la existencia de un ordenamiento jurídico que regule las interacciones entre los sujetos del derecho, y una estabilidad política y social que asegure que dicho ordenamiento jurídico tiene vigencia y eficacia. Asimismo, el primer paso para lograr estabilidad política y social proviene de la existencia de un territorio estatal plenamente delineado sobre el cual se ejerza soberanía. Históricamente las delimitaciones territoriales han estado vinculadas al uso de la fuerza. En la antigüedad muchos, o más bien la mayoría, de los territorios que formaban parte de la soberanía de un determinado gobernante, fueron obtenidos en el contexto de un conflicto armado, llevado a cabo por un ejército más o menos organizado, dirigido por una persona que muchas veces presentaba un doble carácter: militar y político. El uso de la fuerza era el único medio conocido y aceptado debido a la falta de comunicaciones y organización internacional, entre muchos otros motivos. En la medida que el mundo fue cambiando, nacen las comunicaciones y se desarrolla una relación de diplomacia entre los países, constituida por una serie de buenas prácticas comunicacionales aplicadas a las relaciones entre los Estados que se basan en cultivar las buenas relaciones. La diplomacia es posible únicamente por el perfeccionamiento del derecho, las nociones de responsabilidad y de la importancia de evitar ante todo los conflictos armados. Actualmente, el derecho y la diplomacia rigen las relaciones internacionales. Lo anterior nos demuestra que no ha cambiado el carácter dual que enfrentan dichas relaciones. Cuando hablamos de las relaciones entre países, no solo estamos sometidos al mandato de un ordenamiento jurídico, pues obstante la creciente codificación del derecho internacional, ésta es aun escasa. Estos conflictos no quedan sometidos exclusivamente a la aplicación de una determinada norma jurídica reconocida por ambas partes. Siempre que tratemos sobre un conflicto en que dos o más países estén involucrados, tendremos también un conflicto eminentemente político. Nuestro país, a lo largo de su historia, no ha quedado excluido de la existencia de conflictos internacionales. Desde la época de la independencia hasta la guerra del Pacífico, pasando por otros conflictos que felizmente no llegaron a las armas, como es el caso del diferendo con Argentina en el año 1978 respecto del canal Beagle en el extremo austral del continente, que terminó con la intervención de un tercero neutral que favoreció el entendimiento y logró un acuerdo pacífico entre las partes; hasta la actualidad, en que Chile se ve enfrentado a un conflicto relativo a la delimitación marítima con Perú y que será resuelto por la Corte Internacional de Justicia. El desarrollo de esta investigación dará preponderancia a los aspectos jurídicos implicados en dicha contienda. Los aspectos políticos, serán mencionados someramente y con el fin de contextualizar el escenario en que se gestaron las normas jurídicas que revisaremos, esto porque los aspectos políticos propiamente tal constituyen un perfil demasiado amplio y subjetivo que no nos interesa abordar de manera intensa. De esta manera, en el capítulo I, titulado “Asuntos Preliminares”, abordaremos diferentes materias que nos servirán para adentrarnos y comprender el conflicto desde sus inicios. Nos referiremos a las controversias internacionales y su doble carácter político – jurídico y reseñaremos cómo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar regula las delimitaciones marítimas entre los Estados con costas adyacentes, y las distintas clasificaciones que recibe el mar basado en la distancia que tenga con el Estado ribereño, así como otras definiciones y conceptos básicos que debemos conocer para comprender a cabalidad el conflicto. En el capítulo II, denominado “El conflicto”, entraremos de lleno en el tema que nos atañe. Acá conoceremos cómo se gestó la demanda que hoy enfrenta a ambos países y, lo más importante, cuáles son los argumentos de los que se valdrán ambos de cara a la defensa de sus intereses ante el Tribunal de La Haya, en combinación con las opiniones de diversos autores que defienden o critican dichos argumentos. En el capítulo III, denominado “Declaraciones unilaterales y tratados vigentes”, revisaremos aspectos objetivos involucrados en el conflicto, tales como ciertas declaraciones de ambos países, así como las Convenciones del año 1952 y 1954. Repasaremos el papel que juega Ecuador, involucrado también en el conflicto debido a su participación en los tratados de los años 1952 y 1954 que Chile invoca como principal defensa, y la situación de Bolivia y su aspiración de salida al mar que se ve frenada como consecuencia de este diferendo. Finalmente, veremos cómo funciona el tribunal de La Haya, quiénes son sus jueces y en qué consiste el proceso que enfrenta a Chile y Perú. Asimismo, revisaremos algunos conflictos sometidos al conocimiento y fallo de la Corte, que nos ayude a comprender cuál es el criterio utilizado en sus veredictos. De esta manera, se pretende entregar una visión global de los aspectos involucrados en el conflicto de delimitación marítima entre Chile y Perú en virtud de la importancia y trascendencia histórica que sin duda alguna tendrá la resolución que se pronuncie acerca del actual diferendo que enfrentan ambos países. Cabe destacar que no es intención de este trabajo aventurarse a intentar pronosticar el posible contenido del fallo que emitirá el Tribunal Internacional de La Haya, sino simplemente conocer cómo funciona la justicia internacional y estudiar los argumentos y aspectos que deben tomarse en cuenta para comprender dicho fallo una vez emitido.es_ES
dc.language.isoeses_ES
dc.publisherUniversidad Andrés Belloes_ES
dc.subjectCONFLICTOS MARITIMOS PERUes_ES
dc.titleConflicto de delimitación marítima entre Chile y Perúes_ES
dc.typeThesises_ES


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