Prenafeta Jenkin, SergioGárate Navarrete, CatalinaVillegas Aguayo, LoretoFacultad de Humanidades y EducaciónEscuela de Periodismo2021-03-082021-03-082001http://repositorio.unab.cl/xmlui/handle/ria/18121Tesis (Licenciado en Periodismo)Decirlo así tan violentamente suena duro, pero lo cierto es que la naturaleza, en esa sabiduría que no alcanzamos siquiera a atisbar, dispone que sean los delfines los que acudan a brindar alguna esperanza en la rehabilitación del niño con síndrome de autismo. No hay por el momento droga alguna que pueda romper el aislamiento que la persona autista pone en torno a sí, y que desde que nace lo auto exilia del mundo. La neurología, la siquiatría y la sicopedagogía se encuentran llenas de dudas para determinar las razones por las cuales el autismo se instala en la frágil existencia de un niño. Hay más: cada año se reúnen miles de especialistas en simposium y congresos destinados a echar luces sobre cómo funciona el cerebro humano, aquella estructura semi gelatinosa de apenas 1.200 gramos de peso en la edad adulta, pero de cuyos procesos neuronales se sabe poco o casi nada. Si el gesto más gratificante para una madre es aquél en que el hijo le estira sus brazos en busca de refugio y amor, y que se supone corresponde a la silenciosa recompensa del ser que recién asoma al mundo, en el caso del niño autista no hay caricias, miradas ni el menor interés en retribuir con afecto el cariño que se le brinda. La música no alcanza a estimular su interés y los juguetes no representan sino artefactos carentes de significación. Entre los padres de niños con discapacidad existe consenso en que prefieren las minusvalías de sus hijos antes que el silencio y el desdén de un menor con síndrome autista. Uno de los problemas centrales del síndrome tiene que ver con la comunicación. En el autista falla toda teoría que supone que un emisor use un medio para llegar a un receptor, y que éste retroalimente el proceso permanentemente. Aquí el feed-back no llega a instalarse, como tampoco hay emisor consciente ni inconsciente. Uno de los caminos para rescatar el proceso comunicacional es utilizar otro tipo de estímulos -ahora no humanos- para despertar el interés por establecer lazos de cualquier tipo con el mundo circundante. Uno de tales caminos ha sido llamar a los delfines para que abran senderos definitivos en tal sentido. En este reportaje nos ocupamos de delimitar las características del síndrome autista y de establecer hasta qué punto -en la opinión de los terapeutas- el uso de los cetáceos más inteligentes de la escala animal permite despertar el interés de estos pacientes por interactuar con el mundo circundante. El empleo de delfines con tal fin no está exento de la crítica de grupos ecologistas que protestan por ocupar a estos cetáceos en tales menesteres. En nuestro trabajo recogemos también sus puntos de vista, como los de quienes han programado la instalación de un delfinario en Iquique. Para justificar buena parte de nuestro relato, visitamos personalmente una de las colonias de delfines que viven en las costas de Chile, específicamente en Caleta Charos, IV Región. Verlos allí en su hábitat natural ratificó nuestro interés por investigar un tema tanto interesante como polémico. Mientras entregamos este reportaje a conocimiento de nuestros profesores, continuamos en la búsqueda de nuevas informaciones que nos permitan saber más sobre estos aparentes misterios de la existencia humana, sin perder jamás la capacidad de asombro.esNiños autistasRehabilitaciónActividades acuáticasDelfinoterapiaChileDelfinoterapia en niños autistas : un llamado a sanar desde el marTesis