Pizarro Rivera, RaúlRodríguez Miranda, PaulaFacultad de Humanidades y EducaciónEscuela de Periodismo2018-12-272018-12-272003http://repositorio.unab.cl/xmlui/handle/ria/7801Tesis (Licenciado en Periodismo)Ximena Marré, reportera de tribunales de El Mercurio, se acercó al escritorio del jefe de Crónica, Mario Valle, y le dijo: "Kokisch me citó a su oficina; está furioso, me acusó de todo por teléfono". -Yo te acompaño- le respondió el editor. Este fue el inicio del capítulo más reciente de violación flagrante a la libertad de expresión en el país, derecho consagrado en la Carta Fundamental y que, pese a la nueva Ley de Prensa, no parece garantizar plenamente el ejercicio de él, porque los casos en que éste se vulnera, suman y siguen. Domingo Kokisch, Ministro de la Corte Suprema, se sintió "tocado" por una crónica de Marré en el "caso Inverlink". Llamó a la periodista y "aparte de gritonearme, me citó a su oficina". Ella y su jefe Mario Valle, un antiguo profesional, muy pausado y tranquilo e incluso de baja estatura, se presentaron ante el juez. Éste recuerda: "Llevábamos no más de cuatro minutos sentados frente a su escritorio, cuando él alzó la voz y usó términos inapropiados para una dama. Golpeó la mesa con uno de sus puños y le advertí de la mejor forma que no eran modos de expresarse ... Se levantó fuera de sí, nos mostró la puerta y, cuando íbamos saliendo, me dio un empujón por la espalda." El episodio se "arregló" dos días después: un llamado del Director de El Mercurio, doctor Juan Pablo Illanes, al Presidente de la Suprema, Mario Garrido Montt, terminó en una reunión entre la autoridad del periódico y Kokisch en la Sede Nacional de Prensa (ANP). Un apretón de manos selló el final de este inusual episodio.esCensuraLibertad de ExpresiónChileLa libertad de expresión en Chile : una tarea a mediasTesis