Michelle Bachelet : ¿la consolidación de un nuevo tipo de política?
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Fecha
2006
Autores
Profesor/a Guía
Idioma
es
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Editor
Universidad Andrés Bello
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Licencia CC
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Resumen
Hasta hace algunos años atrás imaginar que Chile, un país políticamente conservador, sería el primero en Sudamérica en elegir a través de elecciones populares a una mujer Presidenta de la República, era impensado.
A lo largo de su historia, nuestra nación se había caracterizado por conferirle el sillón presidencial a hombres de carácter que, gracias a discursos imponentes, lograban conquistar el sufragio del pueblo. Esto, hasta enero del 2006, año en que tras una intensa campaña electoral Michelle Bachelet Jeria se convierte en primera mandataria, dejando atrás a potentes contendores como Sebastián Piñera y Joaquín Lavín.
Evidentemente, algo cambió en el electorado, y en esta ocasión, más que siempre, se dio sepultura al extinto voto ideológico. Los candidatos, configurados desde antaño como enjambres entregados a las veleidades del poder, carecieron del carisma que por décadas hizo imposible resistirse a su programa de gobierno, y partidos como Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente no fueron fuertes en la tarea de dotar a sus estandartes del prestigio y la fuerza de su coalición. Fue necesario, entonces, una propuesta diferente.
En 1960, en el otro extremo de América, ocurría lo mismo. Ya en la campaña de John Kennedy y Richard Nixon se hacía notar la importancia de los medios de comunicación y lo indispensable que era para conseguir la victoria un buen manejo escénico, hecho que durante años parecieron obviar los candidatos criollos.
Sin lugar a dudas, la precedente elección cambió a Chile. Michelle Bachelet no triunfó por la agudeza de sus declaraciones, un liderazgo político articulado durante décadas o un programa innovador. Por el contrario, fue su sencillez, la cercanía de su discurso y su eficaz manejo de la comunicación frente a la aversión de sus adversarios lo que le permitió asirse del cargo.
Esta nueva forma de hacer y entender la política fue lo que indudablemente le permitió ascender en las encuestas. Imposible sería, por ello, no reconocer su astucia en prever que la empatía, utilizada como argumento durante su campaña electoral le rentó un indiscutible beneficio.
Siendo el carisma -concepto atribuido a Max Weber en relación a los seguidores que admiran al líder político- el requisito que se le exige a los nuevos candidatos, los asesores políticos y periodistas desempeñan un rol fundamental. Aunque este campo “aún se trata de una industria altamente especulativa, con bajísima accountability, que presenta hasta sus más discutibles aportaciones como elementos claves cuando participa de victorias, y que disminuye o derechamente oculta su responsabilidad en las derrotas", cada vez son más los políticos que acuden a ellos antes y durante sus campañas para librar los obstáculos que les impone el principal test preelectoral: la televisión.
La investigación pretende ser un aporte a los debates que intentan dilucidar si realmente rasgos personales como el carisma se convierten en atributos inherentes a los candidatos políticos y, más aún, si éstos se constituyen como un soporte fundamental para una campaña presidencial exitosa.
Notas
Tesis (Licenciado en Periodismo)
Palabras clave
Bachelet, Michelle, 1951-, Mujeres en la Política, Chile