Propuesta para minimizar eventuales derrames en la monoboya de ENAP Refinerías Aconcagua División Terminal Quintero
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Fecha
2019
Autores
Profesor/a Guía
Facultad/escuela
Idioma
es
Título de la revista
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Editor
Universidad Andrés Bello
Nombre de Curso
Licencia CC
Licencia CC
Resumen
El consumo de combustibles se incrementa conforme aumenta el desarrollo
económico del país, bajo este contexto es claro comprender la necesidad de
modernización de las refinerías y terminales marítimos, sin embargo, resulta también
de sumo interés mencionar que no solo debe asegurar el consumo local de
combustibles, sino que, debe asegurar al país en general un compromiso serio con la
salud y el ambiente.
En el proceso de recepción y refinación de petróleo existen subprocesos
generadores de emisiones gaseosas contaminantes que deben ser controladas para
cumplir con la normativa ambiental vigente, entre estos podemos mencionar la
seguridad con que se debe tratar el trasiego de petróleo crudo desde un buque hacia
los estanques en el terminal marítimo, las cuales contienen derivados azufrados,
nocivos para la salud y el ambiente.
Las operaciones portuarias de un buque tanque son diferentes a las de cualquier
otra nave mercante. No se trata de solo cargar y descargar lo más rápido y seguro
posible, como sería, por ejemplo, el caso de un buque porta-container, sino que además
se deben tomar una serie de precauciones, referentes a la naturaleza de la carga que
se transporta. En el caso de un buque tanque petrolero, la carga, que es el hidrocarburo,
es de naturaleza inflamable; posee componentes tóxicos, en algunos casos, que
pueden afectar la salud de la gente que este en contacto con ellos. En caso de derrame,
el hidrocarburo es altamente dañino, para el medio ambiente marino.
Debido a esto las operaciones portuarias de un petrolero se transforman en una
serie de procedimientos y precauciones, que tienen como fin, la seguridad de la nave y
de todas las personas que se verán involucradas en las operaciones, ya sea de carga
o descarga.
En el año 2014, alrededor de tres mil litros de petróleo accidentalmente se
derramaron en la bahía de Quintero. Lo ocurrido, es imputable a la acción de un barco
destinado a la descarga de hidrocarburo, éste, cortó las amarras, ocasionando la rotura
de la conexión con el terminal. Todo ello, generó un importante desastre ambiental. En agosto del año 2015, nuevamente se registró un hecho de similares
características y consecuencias en el Terminal de Enap. En el año 2016, se
encendieron las alarmas por un nuevo derrame en el mismo lugar.
El panorama desolador detrás del barco que derrama petróleo en el mar,
heredando una enorme mancha negra en nuestro océano, provocando la muerte de
miles de especies marinas, nos lleva a plantearnos una pronta solución a este
problema.
Junto al daño a corto plazo, se estima un tiempo de entre 15 a 20 años para que
el ecosistema se recupere totalmente.
Todas estas situaciones hacen necesaria la implementación de un sistema
efectivo para minimizar el riesgo de posibles derrames en la bahía.
Notas
Proyecto de título (Ingeniero Industrial)
Palabras clave
Derrame de Petróleo, Prevención, Chile, Quintero