La mandrágora : el poder de la imaginación
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Fecha
2001
Autores
Profesor/a Guía
Facultad/escuela
Idioma
es
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Editor
Universidad Andrés Bello
Nombre de Curso
Licencia CC
Licencia CC
Resumen
El siglo veinte fue testigo de la cólera de Marte. Dos guerras a nivel mundial
provocan la exacerbación devastadora de la humanidad y la inestabilidad de la razón. La
centuria anterior también pudo presenciar en sus primeras décadas el nacimiento de las
vanguardias artísticas en Europa. Jóvenes poetas y pintores tienen la voluntad de plantear
nuevas ideas que impulsen a la creación artística en un camino de avanzada. La intención es
ver el mundo y la realidad de otra manera, a diferencia del pasado. Una de ellas es el
surrealismo, surgiendo en 1924, en París, ciudad que siente en ese instante una gran
vivacidad cultural.
El surrealismo supera su perspectiva de movimiento estético para transformarse en
un estado del hombre que ayude a la germinación del espíritu libre. Los manifiestos
surrealistas son escritos por el poeta y pensador- francés André Breton, quien asume un
liderazgo fuente a sus amigos de senda, como Aragón, Eluard, Crevel, Desnos, Pérez.
Soulpault, Ernst, Miró, Duchamp, Artaud, entre otros. Existe en ellos una búsqueda vital,
decepcionada de la vida cotidiana y los rígidos esquemas del positivismo que impone un
modelo de existencia ligado al trabajo excesivo y al éxito monetario.
El período de entreguerras puso en evidencia la decadencia de los valores humanos.
El derramamiento de sangre en las trincheras europeas, los acelerados procesos de la
industrialización, la hipocresía de la burguesía y la carrera por el dinero provocan una
profunda desconfianza en Breton. Su influencia atraviesa los mares, llegando a diversos
países como Dinamarca, España, Inglaterra, Bélgica, Egipto, Japón, Islas Canarias, Estados
Unidos, México, Centroamérica y Sudamérica.
En Chile los aires del surrealismo penetran en cuatro poetas. Es el año 1938 y en
ellos existe la misma visión crítica junto a una fuerza poética rebelde y transgresora.
Enrique Gómez-Correa, Braulio Arenas, Teófilo Cid y Jorge Cáceres conforman un grupo
para que la poesía se haga parte de la vida. Con esa luz, ya generada por los románticos
alemanes en el siglo XVIII y XIX, se alumbran para unirse en La Mandrágora. Su adhesión
al surrealismo fue plena y gritan con brío, a los cuatro vientos, el poder de la imaginación,
del sueño, del inconsciente, del amor y la revuelta, claves para cambiar la vida.
Esta memoria tiene como finalidad dar a conocer la historia de La Mandrágora, su
pensamiento y la conexión que logran con sus pares extranjeros. Existe un desconocimiento
en Chile sobre la relación fraternal de este colectivo nacional con la diáspora de André
Breton y su verdadero significado. Es oportuno demostrar su vigencia actual y la
relevancia que adquiere en las nuevas generaciones.
Sus integrantes son fieles representes del surrealismo en Chile y promotores de una
interesante actividad intelectual -apoyada por revistas, exposiciones y libros- que está
ligada a la misma revelación poética. Además están arrojados al cambio y al polémico
debate contra el acontecer cultural y literario chileno que les toca advertir, recurriendo en
más de una ocasión a la acción, como por ejemplo, quitarle un discurso a Pablo Neruda en
el Salón de Honor de la Universidad de Chile.
La Mandrágora tiene la intención de abolir los intereses manipuladores y
pragmáticos que perjudican las grandes aspiraciones del ser humano. Es en esencia un
radical estallido de magia y poesía, dispuesto a poner en jaque los caprichos de toda lógica
imperante y da a conocer los problemas de su tiempo.
Notas
Tesis (Licenciado en Periodismo)
Palabras clave
Surrealismo., Grupo Literario Mandrágora (Chile), Literatura Chilena, Historia y Crítica, Siglo 20