Rostros sin rastro
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Fecha
2002
Profesor/a Guía
Facultad/escuela
Idioma
es
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Editor
Universidad Andrés Bello
Nombre de Curso
Licencia CC
Licencia CC
Resumen
El tema de los niños perdidos ha sido poco investigado en nuestro país.
Los primeros registros de niños que deambulaban por las calles del Gran
Santiago son de la primera mitad del siglo XX. Esto está íntimamente
relacionado con el extravío de menores, quienes muchas veces abandonan el
hogar para refugiarse en la dureza de las calles.
Entre los años de la depresión financiera mundial de 1929 y la crisis
económica y social provocada por la Segunda Guerra Mundial, se registró un
aumento del abandono y vagabundaje infantil en la capital de nuestro país. Se
estimaban entre 4 y 10 mil niños desamparados, abandonados a su suerte y
sin ningún tipo de protección. A nivel nacional , la cifra llegaba entre los 45 a 60
mil.
El primer Juzgado especial de menores creado por la Ley número 4.447
sobre la Protección de Menores en 1928, tenía la atribución de decidir en casos
de desprotección del menor dentro de su familia, abandono de hogar y
delincuencia. En muchas ocasiones, los niños eran detenidos hasta 5 ó 6 veces
para luego ser dejados en libertad por el Tribunal , ya que la Casa de menores
de Santiago- institución establecida por la Ley antes mencionada -, no daba
abasto .
El niño de la calle se refugiaba en grupo, jamás andaba solo, siempre
"apatotados" con otros menores, dormían bajo los puentes del río Mapocho, en
las laderas del cerro San Cristóbal, hecho que no ha variado con los años.
Además, surgen los vendedores ambulantes, menores que cuidaban
automóviles, cantantes de góndolas, vendedores de dulces y confites , los
suplementeros, los lustrabotas y cartero, los que realizaban mandados en las
estaciones de trenes, vegas y mercados.
Se hizo una costumbre ver a niños vagos pedir limosnas y realizar
lamentables espectáculos para obtener monedas, como una manera de
sobrevivir en la crudeza de la calle.
Ha pasado casi un siglo y el panorama en el centro de Santiago no ha
cambiado mucho, los menores continúan escapando de sus hogares y a la vez
desapareciendo, ¿ se esconden o realmente se pierden? .
Son muchas las hipótesis que existen respecto a lo que pudo haber
sucedido con estos pequeños. Algunas de ellas han causado impacto en la
sociedad chilena, y han dejado desconcertados hasta a la policía. Muestra de
esto es el impresionante desenlace que tuvieron los casos de las liceanas de
Alto Hospicio.
La aclaración de estos crímenes provocó conmoción en todo el país.
Dejó ver las desigualdades de una sociedad que no trata de la misma forma a
todos sus miembros. Las siete niñas no sólo fueron víctimas del psicópata,
Julio Pérez Silva, sino también de los prejuicios de la policía, el poder judicial,
el gobierno y la prensa.
Notas
Tesis (Licenciado en Periodismo)
Palabras clave
Tráfico de Menores, Abuso Sexual Infantil